Espacios virtuales

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martes, 20 de septiembre de 2016

Transposición didáctica: Aproximaciones del saber sabio al saber enseñado.


En esta entrada de blog,  hablaremos de la transposición didáctica como una metodología para facilitar la enseñanza e incidir en el aprendizaje de cualquier disciplina  o ciencia, también denominada por Chevalard “Saber sabio”.

 Saber sabio y saber enseñado


 Chevalard (1980) sostiene que en el sistema didáctico  existen tres integrantes: el docente, los  alumnos y el saber matemático.  Sin embargo en esta triada de subsistemas, el saber matemático  puede ser cualquier tipo de saber que sea cognoscible, esté incluido en un currículo formal y por ende requiera ser enseñado.

En esa triada se establecen relaciones también llamadas didácticas en las que el docente es el intérprete entre el saber “sabio” o también traducido como la disciplina de la cual es el conocedor o experto y la forma en que abordará esa disciplina para que sea cognoscible y aprendida por los estudiantes que son desconocedores de la misma. Esta acción se denomina transposición didáctica y es la trascendencia del saber para ser enseñado a través de diferentes estrategias, situaciones, escenarios y contextos, mismos que le darán a su vez la posibilidad de descontextualizarse para ser transferido en otras vertientes cognoscibles.

Todos los docentes llevamos a cabo de alguna manera procesos de transposición didáctica cuando nos hacemos una o varias de las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué voy a enseñar?
  2. ¿A quién o a quiénes voy a enseñar?
  3. ¿Cómo lo  voy a enseñar?
  4. ¿Para qué voy a enseñar? 
  5. ¿Dónde lo voy a enseñar?
  6. ¿Con qué recursos lo voy a enseñar?
  7. ¿Cómo se que lo están aprendiendo?

Fuente: https://pixabay.com/p-407360/

Abordaré de manera sucinta cada una de ellas y lo relacionaré con los elementos y herramientas didácticas que comúnmente se manejan en una clase.

¿Qué voy a enseñar? .- Se refiere a los contenidos curriculares establecidos formalmente, lo que otros diseñan, tú tienes las responsabilidad de establecer consignas y estrategias para que tus estudiantes lo aprendan. De estos saberes eres conocedor y en el mejor de los casos experto. Si no es así, no hay más que hacer uso de la heutagogía para apropiarte de manera inicial de los saberes “sabios” o del conocimiento de la disciplina que enseñas para estar en condiciones de transformarlos en saberes enseñados.  Esto implica conocer, comprender, adaptar, combinar, relacionar, proponer e innovar a  partir de la experiencia en la disciplina.  Para dar respuesta a esta pregunta vale la pena voltear a tu plan y programa de estudios.



¿A quien o a quiénes voy a enseñar?.- Nos acercamos a los estudiantes, conocemos a los otros, sus pasiones, intereses, necesidades, expectativas, estilos, inteligencias o llamadas por algunos habilidades, conocimientos así como sus compromisos con su propio aprendizaje. Contrario a lo que pudiera pensarse, ésta no es una labor de “inicio” , ni tampoco se cubre con un encuadre o examen de diagnóstico. Es parte de todo un proceso o secuencia didáctica en la clase y de la convivencia continua para generar el rapport o la empatía en la relación didáctica o simplemente la relación humana. No puedes enseñar a quienes no conoces  y por ende el conocer a la otredad es un proceso continuo, continuado y recursivo que te ayudará a replantear las siguientes preguntas. Estos procesos  los realizas con la comunicación como estandarte y con la escucha activa como bandera.

¿Cómo lo  voy a enseñar?. Nos acercamos a las estrategias didácticas que se desprenden de las características individuales y grupales de nuestros estudiantes. El docente puede ejercer su libertad didáctica al  incluir en el cómo sus propias estrategias en función de sus concepciones pedagógicas y apertura didáctica. En el cómo hay que considerar la orientación continua y el acompañamiento en los procesos de transposición, pues si bien existen numerosas estrategias no hay que olvidar que los procesos  y niveles cognoscitivos internos no son constatables hasta intervienen acciones de validación para su posterior institucionalización.

Como un ejemplo de disparidad en la transposición y posible riesgo de incomprensión te invito a observar la siguiente lectura:

   






En este punto el lenguaje es clave no solamente para facilitar la comunicación y por ende la comprensión de lo que se enseña,  sino también como elemento de cambio para lo cual es necesario que el docente replantee sus propias expectativas respecto al conocimiento, el aprendizaje, las relaciones y situaciones didácticas y por ende su propia práctica.


¿Para qué voy a enseñar? .- La significatividad de los aprendizajes es necesaria para que éstos se den. Esa significatividad radica en plantear situaciones didácticas de interés para los estudiantes en la construcción del escenario pedagógico. El para qué debe ser respondido de manera mediata e inmediata por el estudiante, es preferible el autodescubrimiento. No obstante, es necesario considerar que no todos los estudiantes estarán en condiciones de realizarlo con la misma facilidad y aplicación para lo cual puede involucrarse además del docente otros agentes que faciliten este proceso tales como los expertos, otros estudiantes, los padres de familia, tutores académicos, la comunidad y otros más que sustenten la relevancia de lo que se está aprendiendo. La significatividad puede ser facilitada por el docente a través de la construcción de escenarios y estrategias pero no puede ser impuesta al estudiante, siendo éste quien la descubre como parte de la apropiación de los aprendizajes.

¿Dónde lo voy a enseñar?.- La construcción del escenario pedagógico implica lugares y ambientes en los que sea posible no solamente la enseñanza del contenido sino también el aprendizaje y la devolución o constatación que se realice del mismo. Estos lugares pueden hallarse tanto en la virtualidad como en la presencialidad y el ambiente implica elementos pedagógicos,  didácticos, psicológicos, sociales y culturales, propios del o los espacios en donde de enseña y se fortalecen identidades del aprendiz a partir de situaciones individuales y colaborativas.  Ejemplos en el aula, laboratorio, un parque, un museo, un mercado, una plataforma virtual, una o varias redes sociales, un  videojuego, todo aquel espacio que promueva una o varias oportunidades de aprendizaje.

¿Con qué recursos lo voy a enseñar?.- Más allá de los recursos didácticos que son los mediadores para los procesos de enseñanza y aprendizaje y que pueden materiales, tecnológicos, pedagógicos que se encuentran en los espacios de aprendizaje virtuales o presenciales que el docente establece para llevar a cabo los procesos de transposición didáctica, se incluirán como parte de esta respuesta dos elementos didácticos que enmarcan dichos procesos:

Las situaciones didácticas.- Como el conjunto o familia de interacciones de diferentes tipos y niveles a partir de las cuales se desarrollarán los procesos de enseñanza y aprendizaje. Éstas pueden ser replanteadas aun cuando el saber enseñado se haya aprendido, puesto que éste se transforma nuevamente en cognoscible y por ende tiene que volver a enseñarse en diferentes niveles y grados de desarrollo y relación.


El contrato didáctico.- Como elemento interno en la triada didáctica, que establece de manera implícita y explícita las relaciones que se darán en los procesos de transposición y en los de  “devolución” es decir, cuando el docente devuelva al estudiante la responsabilidad de aprender “por su cuenta”, “o con la ayuda de otros”, regresar y validar con el grupo los conocimientos aprendidos se estará aplicando en gran medida un contrato didáctico.  


Fuente: https://es.dreamstime.com/stock-de-ilustracin-sistema-de-iconos-negros-de-la-silueta-de-los-alumnos-image43191883

¿Cómo sé que lo están aprendiendo?.- Para contestar a esta pregunta nos acercamos a las evidencias, evaluación pero también a los procesos reflexivos  individuales y grupales que forman parte de la metacognición (el aprender a aprender). Estos procesos son inherentes a toda la transposición didáctica y permiten hacerla recursiva, mejorable y adaptable. En ese sentido desde el inicio hasta el cierre se tendrá que considerar la acción reflexiva como un insumo para que el docente conozca el éxito o reconsideración necesaria de la transposición y el estudiante establezca alternativas de acción para mejorar sus propios procesos de aprendizaje.

Podría considerarse que la transposición didáctica transita en dos vertientes:
Una es el sistema educativo nacional como un sistema cerrado que  establece los lineamientos de acción a partir del modelo educativo, los planes y programas de estudio.
Otra es el sistema didáctico en donde el docente es el “hacedor” y “conocedor” de su disciplina, práctica, contexto y estudiantes , ahí es donde este subsistema se abre a  su decisión e iniciativa propia  y puede innovar en la aplicación de elementos, espacios y herramientas  en los procesos de transposición didáctica.

Esto no es una tarea simple, sino que requiere de una actitud de apertura pero también de un respeto a los estudiantes como potenciales conocedores y a los contenidos como elementos no negociables y modificables.  

Retos docentes  para transitar del saber sabio y el saber enseñado



 Relaciona, combina y actualízate en tu disciplina o multidisciplinas
    
   Cambia el traje de "conocedor" y ponte el traje de "neófito"


   Contagia y descubre  la pasión a tus estudiantes 


   Diseña tu escenario pedagógico y construye tu escenografía didáctica


   Contextualiza y descontextualiza 


   Reflexiona, recupera y mejora las experiencias y evidencias propias y de los estudiantes


    No temas al error y atrévete a innovar




Fuente: http://www.taringa.net/posts/humor/8940603/Tutorial-para-subir-una-escalera-by-Nanulove.html




Al conocer los elementos de la transposición didáctica cualquier docente o persona que está en condiciones de enseñar algo o influir para el aprendizaje de alguien podrá retomar en la medida de su disposición y apertura al cambio. Recuerda transponer no significa cambiar el currículo, sino mejorar la enseñanza y por ende el aprendizaje a partir de la transformación del saber sabio al saber enseñado y de su recursividad en saber aprendido,  al saber cognoscible.


Referencias:

Chevallard, Y. (1991). La transposición didáctica. Del saber sabio al saber enseñado3.

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